miércoles, 12 de enero de 2011

La captura de Osama Bin Laden. El secreto mejor guardado de la historia

Diagrama de Eratóstenes con la imagen de Bin Laden. Fuente; Enunlu
(Relato)
La captura de Osama Bin Laden. 
El secreto mejor guardado de la historia
22 de agosto de 2051.Desde Burlington, Estado de Vermont.
A quien pueda interesar.
Me he quedado solo en el mundo, mi mujer ha muerto y voy a revelar  el  secreto que solo conocímos un puñado de personas, Georges, Patxo, Jerónimo, James, mi mujer y yo y Ben Strauss, el único del que habrán oido hablar ya que falleció en  el  apocalíptico atentado de Rosengarten. Hará menos de dos meses, es triste decirlo, desapareció en el más absoluto olvido el  último de los supervivientes de los boinas verdes del capitán Steel. Estoy solo y no temo contar la verdad. La fetua y su sentencia a muerte sólo juega contra mí y dado el tiempo que me resta de vida, no va a ganar. ¿El secreto? ¡Fue idea nuestra la celada que engañó a Bin Laden! De su captura por los boinas verdes, todo está escrito y explicado mil veces, pero sobre cómo se llegó a ella, falta el detalle oculto que es el que voy a contarles, antes quiero adelantarles  algo y es que Sara, mi mujer, fue la que realmente hizo posible la captura de Bin Laden.
El próximo once de septiembre se cumplirán cincuenta años del 9/11 y oficialmente cuarenta  de la captura de su inductor. Se trata de una fecha incorrecta, un forzado gazapo periodístico, aunque ello carece de importancia: A Bin Laden no se le apresó en la mañana del once de septiembre del año 2011, como todo el mundo cree, lo fue al anochecer del día siete, pero al The New York Times se le nformó erróneamente y así ha pasado a  la historia. Y ahora que el pasado vuelve a regurgitar en el presente y la conmemoración del cincuentenario de los atentados está siendo emponzoñada por la propuesta del Consorcio Saudí, Al Jarizmi, de poner el nombre de "Mártires de Alá", al campo de aterrizaje que construye en el complejo volcánico de Tharsis, en el hemisferio norte de Marte, incluyendo entre los nombres de estos mártires el de Osama Bin Laden, aplaudo el que las factorías norteamericanas que construyen la gran base minera, anuncien que paralizarán los envíos de material. Pues está en juego, aparte de un billón de dólares, el sentido común y la decencia, frente a esta vil provocación.
No me he presentado. Me llamo John Torne (y no soy familiar del escritor culinario fallecido y de idéntico nombre) y unos meses antes de la captura yo trabajaba para un Servicio de Inteligencia del que no importa el nombre. Tenía como superior a Ben Strauss. Un hombre singular que nunca nos presionó, ni a mí ni a mi equipo, permitiéndonos por contra la libertad de trabajo más creadora que puedan imaginar. Pasábamos días y días en el departamento y muchas veces dormíamos sobre el mismo lugar en el que nos pillaba el sueño. Perseguíamos un objetivo: «Idear un plan para localizar y atrapar a Bin Laden». Formábamos una familia y si notan algún lloriqueo en mis palabras, será de los mismos recuerdos pues mis ojos están secos.
Me hallaba buscando personal para formar mi equipo y mi límite eran cuatro personas.
Encontré primero a Georges, un chistoso e insustancial parisino nacionalizado norteamericano, en cierta  ocasión hizo reír al dueño de una mascota en el funeral de la misma, para bochorno de todos los que asistíamos. Al de poco él y yo, dimos con Patxo, un mexicano, "más salido que un balcón", decía en spanish. Se presentó de esa manera: "Patxo, mexicano, "más salido que un balcón". En su cabeza había según decía el y en spanish, solo "tías en pelotas"...  nunca le vimos con ninguna mujer. Georges le puso el mote de  "Fray Príapo".
El tercero de mis hombres vino de la neblina londinense, James. Un británico que aguantó flemáticamente las barrabasadas de Georges. Y por último apareció Jerónimo. Nos servía el almuerzo en la cafetería de la Agencia. Y lo contraté para nuestra sección. Todos teníamos profundos saberes, carreras y maestrías,  menos Jerónimo (el apodo se lo puso Georges) del que no sabíamos ni siquiera si sabía leer ni escribir. Era nuestro sentido común. Patxo era el más preparado, tenía doctorados en física y matemáticas. Hablaba cuatro idiomas y era capaz de hackear la clave de Fort Knox. James era un individuo único, un políglota y en un equipo en el cual salvo Jerónimo, todos hablábamos de cuatro lenguas para arriba, él pasaba de veinticinco. Tenía dos cosas siempre a mano, su memoria absoluta y la obra del aventurero inglés Richard F. Burton, al que admiraba hasta la idolatría. Georges, me olvidaba de él, era nuestro "niño malo" y un monstruo de la computación; le inoculaba no se qué, a los  servidores de Patxo que le cambiaban "las tías en pelotas", como decía Patxo en spanish, en "tíos...superdotados", y no le servían de nada los incontables cortafuegos con que defendía a sus "tías". Jerónimo nunca decía nada, sólo observaba y oía nuestras risas cuando debatíamos los disparatados proyectos que pasaban por nuestras manos. Al concluir cada examen de ellos le mirábamos los cuatro y el se limitaba a denegar con la cabeza. ¿Y dónde encajaba yo en aquel grupo de geniatas geeks? (espero que les suene la palabra), un licenciado en filología árabe y geografía que contaba con una novísima maestría en "Serendipidad", mis méritos eran insuficiente al lado de los de ellos, pero era su jefe.
¿Cual era el trabajo por el que nos pagaban? Examinábamos proyectos, ya lo he dicho. Mi idea era que si lo mejor de los servicios secretos de EE UU no daban con Bin Laden, se debía  a que sus ideas no servían, así que tocábamos los proyectos mas locos y peregrinos que la mente humana es capaz de rezumar. Y puedo asegurarles que la anómalo de aquellos proyectos creaba adicción al trabajo. En el departamento nos pusieron el mote de "los patafísicos".
La clase de proyectos y nuestros análisis de los mismos de hacerse públicos, inquietarían el bolsillo del ciudadano más patriota. Para mí el coste merecía siempre la pena. Si uno de los proyectos resultaba conseguiríamos cazar al "terrorista más buscado de todos los tiempos". Aunque la verdad es que eran tan fantásticos que por sí mismos no servían para nada. Su utilidad derivaba de ser piedras de toque para nuestras propias ideas. Por ejemplo, "Teletransportar a un comando en un "paquete de ondas" por "efecto túnel" desde una base en Norteamérica a cualquier lugar del mundo", fue una de las exaltadas ideas que pasaron por nuestras manos. Patxo y James idearon con aquella alucinación lo que llamaron un "submeme homeopático", una indetectable partícula activa de información que inmersa en un texto diez mil millones de veces mayor, podía inocularse en los servidores de Internet de cualquier país islámico.
La idea de "inundar holográficamente" una región del tamaño de Texas desde una red de satélites, fue otro trasto intelectual que nos sirvió para poner a punto una "Wiki" de imágenes de Bin Laden. Estas ideas después se emplearon en su captura. Todo ello, supongo, se debía a "la serendipidad". Nuestro jefe Ben, nos suministró todo lo que le pedimos. Una sala con servidores y pantallas enormes, plotters y cualquier gadget del que nos encaprichásemos. Trabajar así era un placer y pasábamos la mayor parte de nuestro tiempo dedicados por entero a la misión. Dormíamos como he dicho, donde nos agarraba el sueño. Hasta que un día nuestro jefe, expulsó a un grupo del NSA dedicado a la televisión árabe y que ocupaba una sala aneja a la nuestra y a partir de entonces, aquélla habitación se convirtió en nuestro dormitorio.
Y fue a mediados de la primavera del año 2011, cuando conocí a la que con el tiempo sería mi mujer. Acabábamos de analizar el esquema de un "Robot invisible" y cuando terminamos de desternillarnos de risa, miramos como siempre a Jerónimo. Éste denegó con la cabeza. En ese instante apareció Sara Wilson. Me pareció la criatura más hermosa de la creación. Se presentó y dijo que había oído hablar de nosotros, los "patafísicos" y quería mostrarnos algo y conocer nuestra opinión. Nos hallábamos en torno a una mesa llena de planos y de portátiles, solo Jerónimo estaba de pie. Sara empezó a explicar su plan para atrapar a Bin Laden y ninguno de nosotros prestó atención a lo que decía. Nuestra actividad mental se hallaba concentrada de lleno en la visión, el resto de los sentidos, se desconectaron de forma automática para aumentarla. La mirábamos fijamente; los ojos de Patxo, de haber tenido yo en ese momento, la curiosidad de fijarme en ellos, estoy seguro que adelantaban a los nuestros en medio cuerpo de ventaja. James el único casado, supongo mantuvo la compostura visual, aunque como a todos, la visión de Sara le indujo una sordera momentánea.
Cuando Sara acabó su larga perorata acompañada de unos diagramas que ninguno vimos, continuamos en silencio, fijos nuestros ojos en su rostro y luego como un solo hombre, acostumbrados a la misma rutina, nos volvimos hacia Jerónimo. Éste asintió con la cabeza. Éramos cuatro supuestos genios, aunque seguramente la inteligencia natural de Jerónimo estaba por encima de las nuestras, pues nunca llegamos a columbrarla del todo y nos miramos y volvimos a mirarle:¡Y Jerónimo volvió a asentir!
Al día siguiente Sara ya formaba parte de nuestro grupo y nos explicó de nuevo su idea.Y en esta ocasión fuimos todo oídos.
Cuando terminó su exposición nos sentimos estúpidamente anonadados. ¿Cómo no se nos había ocurrido? La solución técnica para localizar a Bin Laden, expuesta por Sara, tomaba una idea de Eratóstenes de mas de dos mil años de antigüedad para medir las dimensiones de la tierra: "la sombra del sol a la misma hora y en dos puntos distintos de un mismo meridiano, tiene longitudes diferentes".
La huella de la sombra de un objeto, marcaba su posición geográfica, tan perfectamente como la huella digital delata al ladrón. La aplicación de Sara, asociaba a cada punto del meridiano un tamaño único de sombra y partiendo de una unidad de medida y mediante análisis, que más tarde Patxo refinó, se podía averiguar por la longitud de la sombra, el lugar exacto del planeta correspondiente. Georges obtuvo los patrones de sombra y gravimétricos, de toda la franja comprendida entre el Trópico de Cáncer y el Círculo Polar Ártico, dicha franja terrestre, era en la que con casi total seguridad se hallaría Bin Laden. Asignamos coordenadas geográficas a cada huella de sombra y los satélites nos suministraron fotos de dicha región del mundo, combinando imágenes pancromáticas con multiespectrales, logramos una resolución de un milímetro. Calculando la sombra teórica para cada una de esas microregiones de un milimetro cuadrado y aplicando la gravimetría, podíamos descontar las irregularidades de la superficie En cierta forma estábamos allanando el mundo que pisaba Bin Laden y lo hacíamos para recuperar la silueta de la sombra proyectada por su figura sin la deformación debida a las irregularidades del terreno.
Por si no lo han entendido aún: ¡Queríamos atrapar a Bin Laden con su propia sombra!.
Existía un serio obstáculo para nuestro plan, ¿cómo lograr que la alimaña asomara de la madriguera? ¿Se han preguntado cómo se consigue que un "actor" salga al escenario? ¡Aplaudiendo, claro! ¿Y cómo conseguir que nuestro objetivo se mostrase de día? No tuvimos que esforzarnos en encontrar la respuesta, pues ella era la guinda del meditado plan de Sara: Porfiria. La más rara de todas las porfirias: Porfiria Eritropoyética Congénita.
Íbamos a extender el rumor de que Bin Laden tenía esa clase de enfermedad; una fotofobia extrema, que le impedía aparecer a pleno sol. James y Georges, adelantaron los preparativos para extender el bulo; elaboraron páginas webs de marcado matiz antinorteamericano, en distintos idiomas árabes; amañaron fechas y entradas, dando a las páginas una pátina de veteranas. Patxo dispuso los "memes" para activarlos en el momento propicio. Los había refinado de tal manera, que ahora era posible insertarlos en cualquier lugar de la página. Quedaban aún muchos detalles, por lo que precisaríamos unos tres meses para tenerlo todo dispuesto y si el bicho salía de su escondrijo, atraparlo.
Elaboramos los patrones de distorsión de imagen de toda clase de fuentes y especialmente de la televisión en árabe, nuestra principal candidata para mostrarnos a Bin Laden. Necesitábamos también una potencia de cálculo formidable, pues nuestro algoritmo utilizaría varios miles de variables. Si los terroristas picaban, supusimos cómo lo harían: filmarían a su líder y enviarían las imágenes a través de un correo electrónico a la televisión, probablemente a Al Jazeera o lo colgarían en You Tube. Sería prácticamente instantáneo y lo harían una o dos horas antes de los noticiarios norteamericanos de máxima audiencia. En ese momento, debería de haber un rosario de boinas verdes situados en la franja de búsqueda y predispuestos a llegar en un suspiro, al lugar que les indicáramos.
De la red de comandos y de disponer de la supercomputación en el momento oportuno, se encargó nuestro jefe. Dos meses mas tarde la red estaba tendida. Y nuestro plan dejó la velocidad de crucero y operó a toda máquina. Inoculamos en la Red, el "meme" que atribuía la Porfiria a Bin Laden.
Nuestras páginas webs empezaron a replicarlo, creando un magma de enlaces en el que se hacía imposible discernir el rumor de la verdad.Todo salió como lo habíamos planeado. El mundo entero se tragó que Bin Laden tenía porfiria.
Los terroristas lo desmintieron con un vídeo de su líder, paseándose bajo un sol de justicia y proyectando la sombra más negra y nítida, que hubiéramos podido soñar. El seis de septiembre de 2011 tuvimos la imagen de esa sombra.
Y el resto lo conocen porque es historia y está en los libros de texto.
Carta abierta al Pueblo Norteamericano
John Torne

Luis Markhos

Relato original en Enunlu

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Encontré por casualidad este blog y me encantó muchísimo, su diversidad de temas y redacción le dan un toque único.

Felicidades.

Stefy.

Ar Lor dijo...

Gracias Stefy, hay ocasiones en que el ánimo desfallece y en que un amable comentario como el tuyo, lo hace revivir.

Mermelada de boludos dijo...

Uff! lo leí hace unos días creo, qué tremendo, cuando me enteré de la noticia lo primero que hice es volver al él.
Bueno, el asesinato está justificado "se hizo justicia", miles de personas festejan en todo el mundo. ¿Nos acercamos a una Nueva Era Oscura?.
Abrazos Fraternales, El Simio.